domingo, 3 de octubre de 2010

Por qué esperar...

Un día como hoy, como cualquiera...
por qué esperar la noche, por qué esperar que llueva.

Si aún mi aliento con oficio de tristeza
puede empañar los cristales de mi pieza.

Mis lágrimas correr como aguacero
y mis gemidos ser sonido de los truenos.

Cerrar los ojos e inventar los grises,
rebasar el lecho de mis cicatrices.

Mi suspiro, el tempestuoso viento
y eclipsar el sol con mis negros pensamientos.

Regar con mi sangre campos y sembradíos,
teñir y cambiar el caudal de los ríos.

Dibujar tu nombre en mi ventana
y llorar, porque tal vez no haya mañana.

Que el arco iris me diga que ha venido
otro día para llorar de amor perdido.

Diego Martin Soler.

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